20/11/15

El derbi de los reencuentros!

FOTO: PEP MORATA
No importa la clasificación ni el momento de juego que atraviesen ambos equipos. Un derbi siempre es especial. No hay amigas sobre el césped, aunque las jugadoras se conocen de sobras, han sido muchas de ellas excompañeras e incluso a veces quedan para ver partidos por TV y comentarlos juntas. Comparten la misma pasión por el fútbol, pero se transforman sobre el césped en rivales acérrimas cuando se trata de un partido de la máxima rivalidad.

Este sábado (16h), la emoción en la Liga Femenina vuelve a su máximo apogeo con la disputa del Espanyol-Barça en Sant Adrià. El duelo supone el reencuentro de hasta cinco azulgranas con su exequipo: las ‘nuevas’ Ane Bergara y Bárbara Latorre y las que ya llevan años con el conjunto de Xavi Llorens, Alexia, Míriam y Marta Torrejón, que ya saben qué es jugar en su antiguo hogar como rivales. Se encontrarán con Andrea Pereira, Carla Cotado y Alba Pomares, las más veteranas del equipo y con quienes compartieron vestuario.

El partido llega en un momento inédito. Hasta hace seis o siete años, el Espanyol era el referente del fútbol femenino en nuestro país. Con seis Copas de la Reina (la primera en 1996 y la última, en 2012) y una Liga (2006), las pericas podían presumir de tener a las mejores del momento (Vero Boquete, sin ir más lejos) y de erigirse en el gran dominador y espejo a imitar. La final de la Copa de la Reina del 2009, en Zaragoza, congregó a 8.000 seguidores. “Éramos el equipo ‘top’, el club apostaba fuerte por el femenino y teníamos a las mejores”, recuerda Paloma Fernández, centrocampista de 26 años y con tres temporadas de blanquiazul. “Ahora todo ha dado la vuelta, nosotras nos hemos tenido que apretar el cinturón y convertirnos en amateurs el mismo año que el Barça ha pasado a ser profesional. Da un poco de rabia... Esperemos que vengan mejores tiempos y volvamos a ser en el fútbol femenino lo que éramos”.


Las pericas aceptaron dejar de cobrar

El Espanyol tuvo que tomar este verano una medida drástica para hacer frente a la crisis económica: las chicas dejaron de cobrar, aunque el club sigue asumiendo los gastos de las fichas, desplazamientos y equipación. “Nos dijeron que las condiciones tenían que ser éstas y que entendían que no siguiéramos si no queríamos. En mi caso lo acepté por el corazón, porque el Espanyol es un club grande y quiero jugar en este equipo. A la larga se puede revertir la situación”, apunta Paloma, quien, igual que el resto de sus compañeras, se mantiene a la expectativa de cómo quedará la sección tras la inyección de capital del nuevo inversor chino.

De momento, esta misma semana se ha puesto en marcha una campaña para promocionar el Femenino que ha tenido gran aceptación en las redes sociales. Y el reclamo del derbi ante el Barça, con el reto de ganar a uno de los ocho mejores equipos de Europa, las mantiene con la ilusión a tope. “Ellas son terceras en la tabla y tienen un equipazo, pero sabemos que podemos luchar contra cualquiera de tú a tú. En los derbis no importa la clasificación, se juegan de otra manera. Puede pasar de todo, juegas con la ilusión y con el corazón, con más ganas que nunca. Y esperemos que el cansancio de la Champions les afecte”, concluye Paloma, quien asume que esta temporada el objetivo es “mantenerse, no se nos puede exigir mucho más”, sin descartar una de las ocho plazas que dan acceso a la Copa de la Reina. Y la alegría de ganar, por qué no, el derbi más desigual de los últimos tiempos.

Fuente: Begoña Villarrubia