28/6/15

Fútbol femenino, cosa de hombres!

Laura Torvisco, entrenadora del Rayo femenino. Fuente: Pablo García
Las dos únicas entrenadoras en una Primera División Femenina de 16 equipos denuncian, lamentan, reclaman, aunque bien podrían hacerlo las siete excepciones en un Mundial de Canadá con 24 países. "Estamos más solas que la una", "somos una rareza total", "esto no ocurre en ninguna otra profesión", "aún se nos considera inferiores", "llevamos toda la vida igual", "más de 20 años en las mismas"... Juegue quien juegue, en el fútbol mandan los hombres, los banquillos no contemplan paridad; el conflicto entre el seleccionador español Ignacio Quereda y sus jugadoras expone esa desigualdad, aunque ¿conseguirá remediarla?


"No lo creo, esto parte de la sociedad. Si se consigue, necesitará mucho tiempo", apunta Laura Torvisco, ya veterana entrenadora del Rayo Vallecano, sexta en la pasada Liga. "España sigue siendo un país machista y el fútbol siempre es considerado un deporte de hombres. El femenino está apartado, marginado, no consigue ser profesional, no logra construir estructuras duraderas, ni atrae patrocinadores, ni llama la atención de los medios de comunicación... Así que una mujer llegue a dirigir un equipo es un milagro", aclara tras diez años de equilibrios entre su hobby y su verdadero empleo:maestra de un colegio.

Como ella, Milagros Martínez, técnico del Albacete que se salvó del descenso en las últimas jornadas. "Los entrenadores vienen del fútbol masculino, de trabajar con la cantera, de prepararse en Tercera, y saben que pueden seguir ascendiendo por ahí. Nosotras no podemos. Debemos pagar por una formación carísima, 1.500 euros cada curso, para luego trabajar en un empleo sin remuneración y sin futuro. Es un gran esfuerzo", comenta y admite que ya ha pasado varias graduaciones portando el único vestido en una sala repleta de trajes. Los llevaban sus compañeros de promoción, los profesores y, cómo no, los dirigentes.

Mila Martínez consiguió el ascenso a Primera con el Fundación Albacete

En la máxima categoría del fútbol femenino español hay tres presidentas: Beatriz Álvarez, al mando del Oviedo moderno;Manuela Romero, máxima dirigente del Sporting Club de Huelva, que esta temporada conquistó contra todo pronóstico campeón de la Copa de la Reina; y Lola Romero, presidenta del Atlético de Madrid Féminas. En la Junta Directiva de la Federación Española de Fútbol destaca una vocal, Matilde García, ex Secretaria de Estado para el Deporte, entre 57 miembros. "Y es una pena porque podemos aportar mucho. Sabemos cómo funciona el fútbol femenino por dentro, tenemos propuestas meditadas durante años, conocemos al detalle los problemas de las jugadoras...", continúa Torvisco que detalla malabares para completar cada entrenamiento y desplazamientos inverosímiles a los partidos más importantes.

Destaca, como Martínez, el trabajo de entrenadores como Xavi Llorens, campeón doméstico con el Barcelona, aunque revela una esperanza: si Quereda dimite o es despedido, podría ser sustituido por una mujer. "¿Por qué no? Deberían valorarse los currículos por igual, sean de hombres o de mujeres. Que entre aire fresco", anota la míster 'rayista' con una idea del seleccionador compartida en el gremio: "Esos problemas eran conocidos por todos, venían de lejos, de generaciones anteriores. Las internacionales de ahora han abierto una brecha y espero que por ahí logremos que mejore el fútbol femenino español".

"Quereda lleva demasiado tiempo, no creo que sea machista, simplemente actúa como hace 30 años. Sus convocatorias son muy similares siempre, a veces convoca a jugadoras que llevan varias semanas lesionadas o no sabe a quién convoca. Conozco a una internacional, María, a la que se empeñó en llamar Almudena", resume Martínez que, desde el modesto atril de su club, tan carente de un salario como sus pupilas, descubre temores: "No sé si todo esto nos va a fastidiar. Como mínimo habíamos logrado emitir un partido de Liga a la semana por GolT... Era necesario dar un golpe en la mesa, exigir lo nuestro, pero tenemos tan poco poder, da miedo".

Fuente: Javier Sánchez (El Mundo)


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